Especial Rioja 2017: Bodegas Gama
Valdechueca y Santa María anterior siguiente

Cepa a cepa, grano a grano y botella a botella

Dos viticultores recuperan viejos viñedos de Cárdenas para elaborar apenas 2.800 botellas de su Octogenarius

Por Alberto Gil | Fotos Sonia Tercero

La roca madre aparece y desaparece entre las impresionantes cepas de garnacha de los viñedos de Valdechueca y Santa María, en Cárdenas. Son las dos fincas que Bodegas Gama –acrónimo de los apellidos de José Antonio García yCarlos Manzanares, sus propietarios– ha inscrito dentro de la nueva categoría de vinos procedentes de viñedos singulares.

José Antonio es escayolista de profesión, mientras que Carlos trabaja en una fábrica con horario de entrada a las seis de la mañana: «En cierto modo –explica entre risas José Antonio–, somos ‘domingueros’ del vino porque lo hacemos cuando tenemos tiempo libre, que suele ser los domingos». Aunque tampoco es tan cierta la apreciación porque el trabajo en los viejos viñedos es constante y, de hecho, su recuperación para producir Octogenarius llevó varios años de trabajo: «Tenemos viñas de toda la vida, heredadas de la familia y un día nos cansamos de llevar estas uvas a la bodega para mezclarlas con el resto, sin ningún criterio de distinción, así que nos lanzamos con este proyecto para elaborar un vino del mejor viñedo que teníamos», recuerda José Antonio.

En plena travesía de Cárdenas, en una casa familiar, reconvirtieron unos antiguos lagos en una modesta sala de vinificación con pequeños depósitos y una ‘mininave’ de barricas donde Gama guarda las cosechas 2015, 2016 y, en breve, 2017: «Elaboramos unas 2.800 botellas en una añada normal, aunque la última, con la helada, se nos ha llevado por delante la mitad».

En su web se ‘publicitan’ como la bodega más pequeña de Rioja –aunque realmente es su vecino de página el que tiene dicho ‘título’ honorífico– y allí elaboran Octogenarius, un vinazo de garnacha que han logrado colocar en importantes restaurantes y vinotecas del país: «Funciona por el boca a boca;viene un amigo, que conoce a otro... y así hasta que poco a poco hemos ido vendiendo todo», recuerdan los bodegueros.

Han inscrito como Viñedo Singular dos pequeñas parcelas, apenas tres fanegas, de las que elaboran este vino: «La única forma de conservar estos viejos viñedos es llegar al mercado y que el consumidor te lo reconozca porque, desgraciadamente, en Rioja no se paga». «En Francia –continúa José Antonio– hay muchos viticultores como nosotros, pero en España somos ‘rara avis’ y creo que el legislador debería potenciar estas opciones».

José Antonio García, Carlos Manzanares y José María Ibáñez, en el viñedo

José Antonio García, Carlos Manzanares y José María Ibáñez, en el viñedo

Garnacha singular

«No sabéis ni lo que habéis hecho», les dijo el enólogo José María Ibáñez a José Antonio y Carlos. Era la añada 2013, la primera del Octogenarius, cuando unos meses después Ibáñez se incorporó al proyecto como asesor técnico: «Cuando encuentras un vino con personalidad, hay que cuidarlo tanto como lo cuidan ellos en el viñedo». El enólogo no tiene duda de que las viejas garnachas del Octogenarius son singulares: «Estos viñedos hay que conservarlos como sea y, para ello, hay que valorar la singularidad».

Octogenarius 2014

Bodegas Gama

El viñedo. Dos pequeñas parcelas, Valdechueca y Santa María, de garnacha de un mismo paraje en Cárdenas, el municipio con mayor % de viñedo viejo conservado.
Precio. 45 euros