‘Big bang’ enoturístico

Las bodegas han invertido en los últimos cinco años más de cien millones de euros para nuevos centros de elaboración y modernización de los actuales, aunque también parte del esfuerzo se ha dedicado a mejorar instalaciones con el fin de atender la incipiente demanda de enoturismo

Alberto Gil

Lejos quedan los tiempos, aunque no sean tan lejanos, en los que era casi imposible visitar una bodega de Rioja en fin de semana. El enoturismo forma ya parte de los balances económicos de las bodegas y, de hecho, las inversiones de los últimos años están siendo millonarias aprovechando el Programa de Apoyo al Sector Vitivinícola (fondos europeos) con ayudas de hasta el 40%. No todas ellas tienen como destino específico el enoturismo, sino que las principales han sido para reformar, modernizar y edificar nuevas instalaciones pero en la mayoría había algún apartado previsto para la atención directa.

Sólo en la Comunidad riojana (sin contar Álava y Navarra), en el periodo 2014-2018, se han concedido ayudas por importe de 23,4 millones de euros a 174 expedientes (iniciativas), lo que supone una inversión generada en torno a los 80 millones. Asimismo, ya hay comprometidos otros 9,5 millones de euros en ayudas para el Programa 2019/2023, mientras que con fondos Leader, en este caso para iniciativas exclusivas de enoturismo en bodegas, se ha generado una inversión adicional de un millón de euros. Cifras espectaculares que ponen los cimientos y a las que se suman otros equipamientos como hoteles, casas rurales, restaurantes... En la actualidad, doscientas bodegas de Rioja ofrecen ya servicios de turismo, cuando hace quince años se contaban con los dedos de la mano.

Las cifras están ahí y pueden suponer una sólida base para el futuro, aunque el principal reto sigue ahí: convertir a La Rioja, a Rioja, en un destino de estancia y no de paso como hasta ahora.

Carmen Bengoechea, experta en planificación, organización y diseño de producto, y con una amplia experiencia en turismo, señala que «poco a poco se va desarrollando el enoturismo en la región, pero no a la velocidad que me gustaría». Bengoechea, que gestionó el plan de dinamización turística de Haro –incluido el Carnaval del Vino, en cierto modo un germen de la Cata de la Estación– y trabajo durante tres años en el Museo Vivanco, advierte de un importante déficit: «La falta de profesionalización, tanto de personal para atender las nuevas necesidades, pero también por parte de los gestores de las bodegas que exigen resultados inmediatos». En este sentido, la experta recuerda que «cuando plantas una viña o cuando crías un vino no tienes resultados porque la uva necesita su tiempo como lo necesita el vino, pero, sin embargo, cuando se invierte en enoturismo se quiere un retorno inmediato». «Estamos dando los primeros pasos –explica–, pero estamos muy lejos todavía de Francia, Italia o EEUU».

Carmen Bengoechea insiste en que «esta profesionalización y la configuración de una oferta, un paquete que vender a los touroperadores, no depende sólo de la iniciativa pública, sino más de la privada». «Tenemos muchos recursos –continúa–, pero hay que conocerlos, ordenarlos y luego ofrecerlos, pero sabiendo que los resultados llegan a medio y largo plazo». Bengoechea señala que «para mí hay tres palabras ‘sagradas’ en esto del turismo: coherencia; agregabilidad, en el sentido de que todo suma y que es mejor ir juntos, y autenticidad, que es lo que quiere la gente que nos visita».

La Rioja recibió el año pasado 834.000 turistas, según las cifras de la Encuesta de Ocupación Turística de La Rioja y, aproximadamente un tercio de ellos pasó por las rutas del vino. La estadística no concuerda, puesto que se estima que son muchas más las personas que se acercaron a Rioja por motivos vinculados al vino.

Donde sí hay movimiento, e importante, es en la iniciativa privada. Al ya conocido Hotel Tondón, que abrió este verano en Briñas una maravilloso edificio en busca del segmento de lujo, se suman nuevas aperturas y reformas de hoteles en la capital riojana: Eurostars Fuerte Rúa Vieja, con una próxima ampliación en breve, el Hotel Calle Mayor, la reforma del Marqués de Vallejo, del Hotel Gran Vía... Los Arandinos (Entrena) y Marqués de Riscal (Elciego), ambos hotel bodega, y Viura (Villabuena) son referencias del enoturismo, mientras que bodegas Heras Cordón abrirá un nuevo hotel en Lapuebla en la antigua fábrica de Balmoral y para finales del año próximo también lo hará Piérola en Navarrete. Las inversiones están ahí, y el gran déficit, pero también oportunidad, es la formación. Quizá una escuela de enoturismo, en el sentido más amplio formativo, pudiera ser una buena opción para el gran fiasco que hasta ahora ha supuesto el Centro de la Cultura del Rioja: un magnífico edificio, pero vacío de contenido y de actividad.

Golf y vino de Rioja, un maridaje con potencial

La gran feria internacional del sector concede a Logroño-La Rioja el premio al destino para descubrir en 2019

La constancia de David Bedia, gerente del Campo de Golf de Logroño, mueve montañas. La IAGTO, la feria internacional de golf más importante del mundo –equivalente a Prowein– ha concedido a ‘Logroño-La Rioja’ el premio mejor destino para descubrir en 2019, un primer paso para acceder a los touroperadores mundiales y consolidar una oferta ligada a este deporte y al vino, empresa en la que Bedia lleva trabajando varios años junto con el Ayuntamiento de Logroño. «Para nosotros fue muy importante –explica– porque te pone en un mapa en el que competimos con Andalucía, las islas, la Costa Brava, la Costa Blanca», explica. «Ellos tienen sol y playa y tienen ventaja –continúa–, pero nosotros tenemos el Rioja y la posibilidad de conocer los vinos y a los bodegueros y estoy convencido de que podemos hacer una gran y diferente oferta turística».

En este sentido, David Bedia, pese a representar al campo de Logroño, acude a las ferias con la oferta añadida de los otros dos campos de la región, Sojuela y Cirueña: «El turista de golf quiere opciones para varios días y nosotros podemos darlas». «La Rioja Turismo quiere sumarse a la inicativa en la que desde el principio está el Ayuntamiento de Logroño y el campo de Izki (Rioja Alavesa) está interesado también en entrar dentro de un paquete conjunto».

El gerente del Campo de Logroño señala que «tenemos cuatro campos en los que, partiendo de Logroño, se puede estar jugando en 35 minutos y eso, por supuesto con las bodegas y la marca Rioja, puede convertirnos en una oferta más que interesante».

Bedia señala que «hacer un destino, la promoción, es cara y lleva mucho tiempo, pero estoy convencido de que tenemos muchas posibilidades». «El golfista –continúa–, especialmente el internacional, suele ser un buen gastrónomo y lo cierto es que cuando vamos a las ferias internacionales la marca ‘Rioja’ ayuda mucho porque es conocida internacionalmente». Todo un reto ya en marcha.

«Cuando inviertes en enoturismo el resultado llega a medio y largo plazo»

Carmen Bengoechea. Experta en planificación.

Bodegas de La Rioja

Turismo en La Rioja

Haro: Una concentración de bodegas única en el mundo

Asegura Agustín Santolaya que estar en el barrio de La Estación de Haro «supone estar en el paraíso de las bodegas». Santolaya es director general de Bodegas Roda y presidente de la Asociación del Barrio de la Estación. Esta zona es la mayor concentración mundial de bodegas centenarias.

La filoxera acabó con los viñedos franceses a finales del siglo XIX y los bodegueros de la zona de Burdeos recalaron en la zona de La Rioja Alta para proveerse de vino con el que poder continuar con su negocio. Los franceses se asentaron en la región, implantaron sus métodos de trabajo y también fundaron sus propias bodegas, la primera en Haro, en 1859, fue Savignon Freres et Cie (Bodegas Bilbaínas), junto al río Ebro, al estilo de Burdeos y Oporto. En 1863 fue habilitada en su misma entrada la línea del ferrocarril Tudela-Bilbao, muy frecuentada por los trenes de mercancías que transportaban verduras y que pronto empezaron a exportar también el vino de Haro. Rafael López de Heredia adquirió unos almacenes junto a las vías en 1877, CVNE se estableció allí mismo dos años después, Gómez Cruzado en 1886, La Rioja Alta en 1890 y más recientemente, Muga y Roda, dando forma a lo que hoy es el barrio de La Estación de Haro, la Capital del Rioja.

Situado entre los ríos Tirón y Ebro y los meandros Zaco y Tondón que este forma, y protegido por los montes Obarenes, «es un escenario ideal pleno de viñedos de belleza incomparable y rodeado de la historia más antigua de la viticultura riojana, lagares rupestres, necrópolis y puentes medievales», como el de Briñas», describe Agustín Santolaya. El barrio de La Estación lo componen actualmente siete bodegas «de primer nivel, todas distintas y complementarias, que ofrecen una enorme diversidad de conceptos y un conjunto inigualable tanto a nivel estético como cualitativo».

El espacio es perfecto para el enoturismo, por eso en los últimos años se han desarrollado acciones no sólo individuales en cada bodega, también conjuntas, como el Tren del Vino (Logroño-Haro, Premio Best Of), La Cata de la Estación (Premio a la Mejor Iniciativa Enoturística de ACEVIN 2018) y la Semana de Enoturismo de Haro. «El impacto conjunto del barrio es mucho más fuerte que el de cada bodega por separado», afirma Santolaya. «Los visitantes encuentran mucho más que una visita a una bodega, se ven rodeados de un conjunto monumental que les envuelve, con arquitecturas diversas, bares de vinos en cada bodega en los que poder disfrutar sin necesidad de hacer las visitas completas, con un ambiente festivo, cultural y gastronómico, alrededor del vino», detalla Santolaya, quien considera que «el barrio de La Estación es mucho más que un destino turístico».

«Es un escenario ideal pleno de viñedos de belleza incomparable y rodeado de historia antigua de la viticultura riojana»
«Los visitantes encuentran mucho más que una visita a una bodega», declara Agustín Santolaya

No obstante, durante el pasado año 2017 alrededor de 120.00 personas visitaron sus bodegas. Y en la última edición de La Cata de la Estación, celebrada el pasado mes de julio, se concentraron 3.500 personas el sábado, y 800 el lunes. «Formar parte de este conjunto es una enorme suerte y un gran honor», expone Agustín Santolaya.

LOS PUNTOS DE INTERÉS

Bilbaínas, la mayor superficie de calados

Haro

López de Heredia, cuarta generación

Haro

Diseño de Eiffel para la sala de barricas de CVNE

Haro

Gómez Cruzado, una bodega "boutique"

Haro

Una mujer al frente de La Rioja Alta en 1890

Haro

Muga, con cubero y toneleros en nómina

Haro

Roda, la más clásica entre las modernas

Haro

Rioja Oriental: Una tierra de agradables sorpresas

Rioja Oriental marca el paso. Cada año, la vendiminia comienza en el extremo sureste para ir extendiéndose por toda la región en una maravillosa marea vinícola. Rioja Oriental abre el calendario, adelanta el otoño y reivindica el protagonismo que sin duda merece. Todavía existen prejuicios hacia una zona en muchas ocasiones olvidada en Rioja que en los últimos años está sacudiéndose los tópicos con dinamismo, posicionamiento internacional, vinos con marcada personalidad y, en definitiva, presumiendo de sus múltiples matices y cualidades que ofrecen una experiencia sorprendete a todo aquel que visita Rioja Oriental.

Haro y Logroño han sido siempre considerados los dos grandes núcleos vinícolas de la región, pero Aldeanueva de Ebro ha conseguido ampliar esa pareja de ases a un trío que se distribuye por la geografía riojana de oeste a este. Es la capital de Rioja Oriental y cada vez consigue hacer sentir su músculo vitivinícola con más fuerza, convirtiéndose en un indiscutible destino para todo aquel que aspire a conocer Rioja.

Aldeanueva es vino a través de sus bodegas y sus paisajes, que rodean la localidad sorprendiendo con una variopinta naturaleza que dibuja estampas para todos los gustos. Es sólo un ejemplo. Y es que Rioja Oriental rompe con el concepto de llanura y secano con climas y terrenos que ofrecen peculiaridades a cada pueblo e incluso a cada pequeña parcela.

El paisaje de cerezos del valle de Ocón ofrece en primavera un espectáculo único; el monte Yerga se alza poderoso dominando el rincón sur de la región; los Sotos de Alfaro muestran su colección de flora y fauna única; el cañón del río Leza transporta a un paisaje que parece propio de otro mundo. La riqueza natural es única. De Murillo a Grávalos, de Galilea a Calahorra, de Albelda a Tudelilla. Cuarenta y dos localidades riojanas y ocho navarras componen Rioja Oriental en su tonalidad completa.

Terreno que explorar de múltiples maneras, interactuando con el paisaje, degustándolo igual que un buen vino. A pie, por ejemplo, siguiendo las vías verdes de Préjano y el Cidacos; a caballo, en la ruta ecuestre de Ocón surcada por los molinos: o en bicicleta, siguiendo las rutas de los Sotos de Alfaro y el río Alhama.

Aldeanueva es un indiscutible destino para aquel que aspire a conocer Rioja
Cuarenta y dos localidades riojanas y ocho navarras componen Rioja Oriental

La naturaleza se funde en Rioja Oriental con la historia y la cultura de una zona que también en estos aspectos ofrece un abanico de posibilidades extraordinario. El Museo del Vino de Aldeanueva es un ejemplo de patrimonio ligado al mundo del vinícola, ya que es acogido en el interior de una ermita del año 1536 con muchas historias entre sus muros. Los calados de Tudelilla ofrecen, por su parte, una visión de la historia del Rioja desde la base y la tradición subterránea.

Pero hablar de pasado en Rioja Oriental obliga a viajar millones de años en el tiempo. Los yacimientos de icnitas trazan un recorrido único siguiendo las pisadas de los dinosaurios que poblaron la región. Igea, Enciso y Cornago son paradas obligadas en esa ruta.

No hace falta, pese a todo, retroceder tanto en la línea cronológica para disfrutar del patrimonio histórico de la zona, aunque sí a los tiempos anteriores a Cristo y a la invasión romana de la península ibérica. El yacimiento de Contrebia Leucade, en Aguilar de Río Alhama, transporta al visitante a una ciudad celtíbera, en una narración con mucho que ofrecer incluso a los propios riojanos.

El patrimonio artístico empieza a brillar con las grandes construcciones medievales, como los castillos de Arnedo y de Cornago o el monasterio de Vico. La comunidad religiosa riojana cuenta con su sede en la gótica Catedral de Calahorra, de gran riqueza patrimonial; mientras que en Alfaro, la colegiata de San Miguel, hogar de cigüeñas, perfila la ciudad con sus inconfundibles sus torres gemelas.

Rioja Oriental es también calzado, huerta, fardelejos, rusos, almendros, aceite, pozas, seta y champiñón, cuevas, picuezo y picueza, Camino de Santiago... Una tierra de oportunidades.

LOS PUNTOS DE INTERéS

La ruta de los dinosaurios

Peroblasco, Munilla, Enciso, Préjano, Igea, Aguilar del río Alhama e Inestrilla sy Cornago

Ruinas de Contrebia Leucade

Aguilar del Río Alhama

La colegiata, la catedral y el monasterio

Alfaro, Calahorra y Arnedo

Una tierra de artesanos y gastronomía

Autol, Pradejón y Arnedo

Naturaleza, cultura y arte en el valle de Ocón

La Villa, Pipaona, Santa Lucía, Las Ruedas, Aldealobos y Los Molinos

De los Sotos de Alfaro al monte Yerga

Alfaro

Viñedos y bodegas de Aldeanueva

Aldeanueva de Ebro

Rioja Alta: Naturaleza, castillos, monasterios, románico y gastronomía

El paisaje del viñedo de Rioja ha sido siempre un gran atractivo para el turismo. La base, la materia prima de la industria más emblemática de la región, el vino, es a la vez su principal escenario para atraer a los visitantes. Pero dentro de ese paraíso natural existen más focos de atracción que vertebran toda La Rioja Alta de norte a sur y de este a oeste.

En primer lugar, el Camino de Santiago ofrece un recorrido histórico desde Logroño a Grañón, pasando por Nájera y Santo Domingo de la Calzada, en buena parte entre viñedos y alguna bodega. Muchos son los peregrinos que pasan por el trazado riojano de la ruta jacobea cada año, muchos de ellos extranjeros. En Nájera destaca el monasterio de Santa María la Real y en Santo Domingo, la catedral del Salvador.

En el interés por los templos religiosos, nido primigenio de la cultura en nuestro país, cabe señalar los monasterios de San Millán de la Cogolla, considerada metafóricamente la cuna del castellano porque en sus glosas emilianenses del siglo X se recogen las primeras palabras de lo que acabó derivando en nuestro idioma. Los monasterios de Yuso y Suso, por este mismo motivo, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997, lo que les ha convertido en uno de los más importantes destinos de interés turístico a nivel regional.

Cabe destacar, además, que, aunque fueron los romanos los que implantaron el cultivo de la vid en esta zona en el siglo I, el documento más antiguo conservado sobre la viticultura en territorio riojano es, precisamente, el Cartulario de San Millán de la Cogolla del año 873. Este testimonio informa de una donación de uva en el monasterio de San Andrés de Treviana. Entonces las plantaciones no eran tan extensas como ahora ni la finalidad era el comercio sino más bien el consumo propio, por eso muchos viñedos estaban ligados o eran propiedad de monasterios. Buena prueba de ello es el santuario de Santa María de la Estrella, en San Asensio, el único de La Rioja que conserva sus viñas, con las que se sigue elaborando y comercializando vino. Otra de las reminiscencias de la época es la Hacienda El Ternero, una bodega situada en una de las dos islas burgalesas dentro de La Rioja y que se construye sobre una antigua granja que perteneció al monasterio de la Herrera. Dentro de la denominada ruta de los monasterios, en La Rioja Alta destacan la abadía cisterciense de Cañas y el monasterio de la Piedad de Casalarreina, el más grande del norte de España.

También en todo este territorio son interesantes otras construcciones religiosas vinculadas al arte románico e incluso anteriores, como la ermita de la Virgen de Arcos, en Tricio, una de las tres basílicas visigodas de España que aún se conservan en buen estado y la única anterior al siglo VII. El experto José Ignacio López de Silanes defiende que «en la comarca de los montes Obarenes se encuentra la mayor densidad de patrimonio románico de la zona y de La Rioja« y «el románico es un patrimonio único y el de La Rioja Alta es el más importante de toda La Rioja«.

Conscientes de este valor, en Treviana existe ya un Centro de Interpretación del Arte Románico en La Rioja Alta y Bodegas Tarón, cooperativa de los municipios del Bajo Tirón Cuzcurrita, Tirgo, Sajazarra y Villaseca, ofrece rutas de enoturismo con las que recorrer no sólo los viñedos de sus socios, muchos centenarios, también templos como la ermita de Sorejana, la iglesia del Salvador, la de la Asunción y la de San Román, respectivamente. No obstante, el románico se extiende por otras localidades, destacando la iglesia de San Martín de Fonzaleche y la ermita Santa María de la Piscina de San Vicente de la Sonsierra.

«El turista que viene a La Rioja está motivado por el vino, pero hay pocos que visiten más de una bodega«
«La gente se queda sorprendida de lo que ve aquí, cumple con creces sus expectativas«

Los castillos son igualmente importantes en este paisaje, destacando el medieval de Davalillo en San Asensio y la fortaleza de San Vicente de la Sonsierra, que llegó a ser la de mayor envergadura del reino de Navarra. Además, existen castillos, torreones o fortificaciones en Sajazarra, Briones, Leiva, Nájera, Santo Domingo, Torremontalbo, Anguciana, Haro, Baños de Rioja y Cellorigo.

Precisamente Sajazarra y Briones promocionan la belleza arquitectónica de sus municipios al haberse integrado en la asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, entidad en la que también se encuentra Laguardia (álava). Toda la vecina zona de Rioja Alavesa, que integra la candidatura del Paisaje del Rioja que ha optado a ser Patrimonio de la Humanidad, cuenta con un atractivo similar al de nuestra región. Briñas, San Vicente y ábalos, en la margen izquierda del Ebro, son las tres poblaciones de Rioja Alta que comparten cultura, tradición y mo do de vida (viticultura y vino) con la comarca alavesa de la Sierra de Cantabria.

Siguiendo la línea que traza el Ebro formando preciosos meandros entre los viñedos, no muy lejos, en Briones, se encuentra el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, un verdadero corazón del turismo en La Rioja desde su inauguración en el 2004. La bodega museo, que actualmente alberga la exposición temporal ‘Picasso dionisíaco’ con más de una veintena de obras originales del artista malagueño, ha llegado a acoger 120.000 visitantes al año, aunque actualmente, tras una estrategia de selección, alcanza 80.000, con casi un 35% de extranjeros, sobre todo franceses, británicos y alemanes.

«El turista que viene a La Rioja está motivado por el vino, pero hay pocos que visiten más de una bodega; cada vez les atrae más la gastronomía (la Laurel) y la naturaleza, cada vez hay más que vienen a realizar rutas en bicicleta«, explica Eduardo Díez, responsable de Enoturismo de Vivanco. No obstante, al margen de la referencia al vino de Rioja, el Camino de Santiago y los monasterios de San Millán, «la gente tiene un desconocimiento bastante grande de La Rioja porque se quedan sorprendidos de lo que ven aquí, cumplen con creces sus expectativas y su grado de satisfacción es alto«.

El turismo que mejor funciona es el estacional, el de fin de semana y puentes. La geografía riojana permite, además, alcanzar otros puntos, como la estación de esquí Valdezcaray, la oferta gastronómica, la naturaleza de la Sierra de la Demanda, áreas naturales singulares como la laguna de Hervías, el barrio de la Estación de Haro, los lagares rupestres y la riqueza etnográfica en consonancia con la historia de la viticultura de Rioja.

LOS PUNTOS DE INTERéS

El Camino de Santiago

60 kilómetros de Camino a través de La Rioja

La ruta de los monasterios

Santuario de La Estrella

Necrópolis, dólmenes, chozos y guardaviñas

Sonsierra

Arte románico de San Vicente a Fonzaleche

Montes Obarenes

El tren del vino

Haro

Dos de Los Pueblos Más Bonitos de España

Sajazarra y Briones

La única bodega de Rioja en la provincia de Burgos

Hacienda El Ternero (Burgos)

El paisaje como Patrimonio Mundial

Sonsierra riojana


Rioja Alavesa: Pueblos con historia, ciudades subterráneas y un sinfín de viñas y bodegas

Cuando uno cierra los ojos y piensa en Rioja Alavesa, lo más probable es que a su mente acudan imágenes de paisajes llenos de viñas y de bodegas de todo tipo. No sería un pensamiento falso, pero sí incompleto, ya que Rioja Alavesa también es tierra de historia y de patrimonio cultural y natural.

Es cierto, y sería imposible ponerlo en duda, que el vino monopoliza gran parte del protagonismo en el quehacer diario de sus quince municipios (Baños de Ebro, Elciego, Elvillar, Cripán, Labastida, Laguardia, Lanciego, Lapuebla de Labarca, Leza, Moreda, Navaridas, Oyón, Samaniego, Villabuena y Yécora), cuatro juntas administrativas (Barriobusto, Labraza, Páganos y Salinillas de Buradón) y otros cuatro núcleos de población o barrios (Assa, Elcampillar, Laserna y Viñaspre). Gran parte de los vecinos de estos lugares están relacionados, de una o de otra manera, con la industria vitivinícola. Pero el vino no lo es todo.

No en vano, en Rioja Alavesa está el único municipio del País Vasco que ha logrado hacerse un hueco en la Red de Pueblos Más Bonitos de España: Laguardia. ¿Los motivos? Entre otros muchos, su llamativa muralla que esconde una villa medieval llena de calles estrechas, sus iglesias de San Juan Bautista y de Santa María de los Reyes, está última con un pórtico de piedra policromado que llama la atención de todos los visitantes, o su ‘otra ciudad’, la que no se ve y se esconde debajo de la tierra formando un laberinto infinito de tradicionales lagares.

Además de Laguardia, el visitante puede encontrar en Rioja Alavesa otros atractivos turísticos de interés como la muralla de Labraza, la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua en Baños de Ebro, la ermita de Nuestra Señora de la Plaza en Elciego o el dolmen de ‘La Chabola de la Hechicera’ de Elvillar. Este último, según cuenta la leyenda, fue habitado por una bruja y forma parte de una ruta en la que se incluyen otros dólmenes de la zona como el de ‘La Cascaja’, ‘El Montecillo’, ‘Layaza’, ‘El Sotillo’, ‘San Martín, ‘La Huesera’, ‘El Encinal’ o ‘Los Llanos’.

Todos ellos son muestra clara de la importancia que tiene la historia en Rioja Alavesa. Una afirmación que se corrobora de forma inequívoca con otros lugares de visita recomendada como el Poblado de la Hoya y el Estanque Celtibérico de Laguardia o el yacimiento del Alto de Castejón y la necrópolis de Santa Eulalia de Navaridas.

Ese recorrido por los pueblos de la zona alavesa de la DOCa Rioja puede continuar por el casco histórico de Labastida, por la iglesia de San Andrés de Elciego, por el parque del Nacedero de Cripán o por el palacio de la Marquesa de Armendáriz de Lanciego. Muy cerca de Logroño, además, el turista puede sentarse en una de las terrazas de la plaza Mayor de Oyón, el municipio con más población de Rioja Alavesa, o dar un paseo por el entorno dibujado por el río Ebro en Lapuebla de Labarca, aparte de conocer los secretos de la elaboración del aceite en el trujal de Moreda. Leza y su parroquia de San Martín, Páganos y su casona de Juan Ortiz de Zárate, Samaniego y su Casa de los Diezmos, Villabuena con la Casa del Marqués de la Solana y Yécora y su ermita de Nuestra Señora de la Bercijana pueden perfectamente completar este paseo por Rioja Alavesa, sin olvidar el palacio del Conde de Oñate de Salinillas de Buradón o la iglesia de San Millán de Barriobusto.

Laguardia es el único municipio vasco dentro de la Red de los Pueblos Más Bonitos de España
Dólmenes como el de ‘La Chabola de la Hechicera’ forman parte del paisaje de Rioja Alavesa

Los paisajes es otro de los potenciales más importantes de Rioja Alavesa. En Laguardia, por ejemplo, el turista encuentra su complejo lagunar, un Biotopo Protegido que incluye tres humedales (Carralogroño, Carravalseca y el Prao de la Paul) y que alberga numerosas especies de flora y fauna.

Para contemplar ese entorno, y muchos más, se han dibujado diferentes rutas senderistas. Algunas, como la del Vino y el Pescado o la del Camino Ignaciano, son de largo recorrido, pero otras transitan únicamente por las localidades de Rioja Alavesa, como la ruta verde cultural de la comarca, que discurre por Elvillar, Cripán, Lanciego y Barriobusto.

Sin embargo, y aunque no sea su único atractivo, las bodegas deben formar parte obligada de las visitas turísticas en Rioja Alavesa. Las hay de todo tipo: grandes y con una arquitectura llamativa, pequeñas, familiares, cooperativas, centenarias, con calados históricos. Mucho donde elegir. No en vano, los datos dicen que entre sus localidades hay una que cuenta con el honor de ser el pueblo del mundo con más bodegas por habitante: Villabuena de álava. Por cada ocho vecinos, una bodega. Además, muchas de ellas han unido recientemente sus fuerzas para formar el ‘Villabuena Wine Tour’, ofreciendo así la opción a los visitantes de hacer un recorrido por la historia y por el proceso de elaboración del vino.

Alrededor de todas esas bodegas, se organizan numerosas experiencias que pueden resultar atractivas para el turista. Muchas de ellas cuentan con el aval de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa y se pueden conocer más profundamente en su página web. En ella se presentan actividades que van desde convertirse en 007 a través de un juego basado en las películas de James Bond hasta catas gourmet, pasando por paseos por el viñedo en 4x4 o una ruta por los lugares más significativos de Laguardia.

La gastronomía juega, por último, un papel fundamental dentro del atractivo turístico de Rioja Alavesa. Degustar un buen plato tradicional en cualquiera de los establecimientos hosteleros de la zona o planificar una variada ruta de pinchos pueden convertirse en la forma más adecuada de poner un broche de oro a un viaje entre dólmenes e iglesias; entre bodegas nuevas y otras tradicionales; y entre murallas y paseos por el campo. Experiencias que permitirán al visitante conocer Rioja Alavesa de un modo mucho más profundo, sin olvidarse, claro está, de sus bodegas, de sus viñedos y de sus vinos.

LOS PUNTOS DE INTERÉS

Necrópolis de Santa Eulalia

Navaridas

Laguardia, uno de los Pueblos Más Bonitos

Laguardia

Las ‘otras ciudades’ del subsuelo

Laguardia

Plazas, iglesias y otros rincones

Rioja Alavesa

Yacimientos y dólmenes

El Montecillo, La Chabla de la Hechicera, Lazaya, El Sotillo...

Fiestas y tradiciones variadas

Rioja Alavesa

Un paisaje de viñedos aspirante a patrimonio de la Humanidad

Rioja Alavesa

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