Especial vinos de Rioja 2018

Vino, bodegas y lo demás

Diario LA RIOJA presenta un monográfico sobre el enoturismo en la región vitícola, una incipiente oportunidad de negocio y fuente generadora de empleo que hasta hace no muchos años estuvo relegada a un segundo plano y ahora empieza a andar con paso firme y, sobre todo, con muchas oportunidades

José Antonio del Río

No alcanza el millón el número de turistas que en 2017 se acercó a La Rioja. Una cifra magra por la que, sin embargo, rivalizan las bodegas de Rioja y los proyectos que en su entorno han nacido en los últimos años. A ellos se sumarán los no pocos que están en fase embrionaria y tienen ya señalada la fecha de puesta en marcha. Porque la DOCa Rioja, aunque ha tardado, se ha dado cuenta al fin de que en el enoturismo puede hallarse esa pata del negocio que permita a las bodegas completar sus cuentas de resultados. Y al mismo tiempo, La Rioja, la comunidad, ha tomado nota de que el enoturismo puede convertirse en el factor que le permita animar su languideciente economía y que le ayude a impulsar la creación de un nuevo nicho de empleo estable y de calidad.

El enoturismo ha venido para quedarse como actividad socioeconómica con peso en el PIB riojano. Aunque para ello quede camino por recorrer. Un itinerario que empieza por empezar a interpretar que el enoturismo no es sólo vino y no son sólo bodegas. El enoturismo es mucho más porque el enoturista quiere mucho más. Busca, sobre todo, experiencias que le ayuden a descubrir la magia de un territorio, la chispa de una parcela, el calor de una variedad de uva autóctona. Quiere, en efecto, conocer de primera mano las bodegas donde se elaboran, seguramente, algunos de sus vinos preferidos, los que le habrán descubierto esta Denominación y traído hasta aquí. Pero seguramente esa pulsión le durará lo que dura el recorrido por unos calados, por una nave de crianza, por un botellero infinito y por una cata... Luego está lo demás. Y lo demás es el paisaje y la naturaleza, los montes y los valles que aportan el carácter de los vinos y de la misma tierra donde nacen. Y lo demás es cultura, patrimonio histórico común que debe ser cómodamente asequible para el visitante. Iglesias, ermitas y castillos que deben sacudirse las telas de araña y abandonar la oscuridad para ofrecerse abiertos y generosos al turista. Y lo demás son los pueblos y aldeas riojanas, sus tradiciones y sus fiestas. Y lo demás son hoteles singulares y es la gastronomía, la que las abuelas elevaron a la categoría de religión y la que una legión de cocineras y cocineros reinterpreta ahora mirando de reojo a las estrellas. Y la música y las letras o el teatro también forman parte de ‘lo demás’ que persigue el turista del vino. Un turista de alta calidad que también demanda unas comunicaciones de calidad, aunque ello requiera en el caso que nos ocupa un ejercicio de equilibrio para armonizar conservacionismo y desarrollo.

Créditos:

  • Director: José Luis Prusén de Blas
  • Subdirector: Julián Íñigo Boillos
  • Jefe Opinión y Suplementos: José A. del Río Sacristán
  • Coordinación: Alberto Gil
  • Textos: Alberto Gil, José A. del Río, Iñaki García, Sergio Martínez, Pablo García Mancha, Diego Marín y Pilar Hidalgo
  • Foto de portada: Justo Rodríguez (ermita de Santa María de la Piscina)
  • Fotografía: Juan Marín, Justo Rodríguez, Sonia Tercero, Miguel Herreros, Díaz Uriel, Sergio Martínez y Diego Marín A.
  • Diseño: Inés Martínez y Diego Ortega
  • Publicidad: Rioja Medios SAU

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