Bodegas Valdelana. Elciego

Viñas heroicas sobre roca

Valdelana ha certificado diez viñedos singulares: «En un tiempo verán la luz»

Pablo G. Mancha Rafael Gutiérrez y L.R.

Explica Juan Valdelana que, para su bodega, el viñedo singular significa la oportunidad de «poder expresar Elciego bajo nuestro punto de vista. He nacido aquí, es mi vida. Soy un afortunado que me ha tocado cuidar las viñas, no es mi trabajo, es mi pasión». Y la apuesta es espectacular porque han certificado diez: «Tenemos la suerte de ser la bodega con más viñedos singulares. Lo han logrado 84 en todo Rioja, en concreto 45 en Rioja Alavesa, y soy el titular de diez viñedos singulares», subraya el joven viticultor. 

El proyecto se llama ‘VI-VE’ y supone un homenaje a los viticultores, son las siglas de todas las matrículas de los tractores y remolques de Álava. Significa VI (Vitoria) - VE (Vehículo Especial). Explica Juan que «VI-VE somos mi hermana Judit y yo. Mi hermana estudió Marketing y Relaciones Públicas, es la responsable de la comercialización, y yo estudié Ingeniería Agrícola y Enología, y me encargo de la parte técnica».

El proyecto de ‘La llave de los sueños’ nació «en uno de los primeros viajes que hicimos a Francia con nuestros padres; un bodeguero nos dijo: ‘Pasadme la llave de los sueños’, haciendo referencia al sacacorchos y nos gustó mucho esa manera de nombrar un simple sacacorchos».

Los 10 viñedos singulares

Pequeñas parcelas repartidas por Elciego, aunque también hay en Leza, Navaridas y Laguardia. La mayoría son del año 1920.

  • Bodegas Valdelana
  • Carretera de Laguardia, 67, 01340 Elciego (Álava)
  • 945 60 60 55
  • bodegasvaldelana.com

Hincadas en la roca

Para Juan Valdelana, este viñedo expresa historia, fuerza y sacrificio: «La mayoría de estas plantas están hincadas en roca. La villa de Elciego pertenecía a tres familias muy poderosas y acaudaladas. El resto del pueblo trabajaba para ellas al cuidado de sus tierras. A menudo, en vez de pagarles con dinero lo hacían con fincas en las que era muy difícil trabajar, cultivar, todo había que hacerlo a mano. Se trata de plantaciones heroicas, fue un trabajo increíble. Romper las piedras, hacer un agujero en la roca, depositar un cubo de tierra, agua y confiar en la buena suerte para que agarraran». La personalidad del vino lo irá marcando cada viñedo, la intervención enológica es mínima. «La potencia y carácter que tienen estas uvas es increíble, cuando lo estás elaborando sufres, disfrutas, aprendes, son como caballos salvajes. No tenemos prisa, los estamos conociendo, en un tiempo verán la luz».

Valdelana, además, realizó una investigación con la UR sobre la influencia de la edad del viñedo y del terroir microbiológico en la calidad del vino: «Fue tutorizado por mi profesor y amigo Antonio Palacios. Recibió el premio al mejor trabajo Fin de Grado por la Universidad de La Rioja. Fue catalogado como investigación pionera e innovadora, ya que la metagenómica ha comenzado a ser empleada como herramienta muy recientemente en el sector vitícola y enológico. Esta tecnología permite conocer la huella microbiológica o microbioma del concepto ‘terroir’, facilitando decisiones en cuanto a las prácticas vitícolas y enológicas más adecuadas en función del potencial microbiano y el estilo de vino, además permite anteponerse a las enfermedades del viñedo o a posibles problemas durante el proceso fermentativo». Juan confiesa que de todos los viñedos, «Santa Cruz es mi debilidad. Está en una ladera, con más del 35% de pendiente, exige escalar para trabajarla. Es inaccesible para la maquinaria y las mulas, se hace todo a mano. Su situación, edad y las características del entorno crean un pequeño paraíso que la hacen única».

Viñedos singulares: